El FC Bayern Munich volvió a hacer lo de siempre: salir campeón. Con un sólido 4-2 ante el VfB Stuttgart, los bávaros aseguraron su 34ª Bundesliga y desataron los festejos incluso antes del pitazo final.
Lo curioso es que el equipo de Vincent Kompany lo logró con una formación alternativa. Varias figuras como Manuel Neuer, Harry Kane y Dayot Upamecano arrancaron desde el banco, mostrando la profundidad de un plantel que domina Alemania casi sin discusión.
El nombre propio de la tarde fue Nicolas Jackson. El delantero senegalés, con pocas titularidades en la temporada, marcó el gol clave para encaminar el triunfo y el título. Un símbolo de este Bayern: no importa quién juegue, el equipo responde.
El partido tuvo algo de emoción en el inicio. Chris Führich sorprendió para Stuttgart, pero rápidamente Raphaël Guerreiro empató. Después, el vendaval: Jackson, Alphonso Davies —volviendo tras lesión— y finalmente Kane, que sigue acumulando goles a ritmo bestial, liquidaron la historia.
Desde la tribuna, históricos como Uli Hoeneß y Karl-Heinz Rummenigge brindaban, conscientes de que esto ya es costumbre. Pero dentro del club no se conforman.
Porque el Bayern va por más: con la Bundesliga asegurada, ahora apunta al doblete con la DFB-Pokal y sueña en grande con la UEFA Champions League, donde enfrentará al Paris Saint-Germain en semifinales.
En Múnich no alcanza con ganar. La obsesión es dominarlo todo. Y, otra vez, están en camino.


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