En una entrevista no solo importa lo que sabés, sino cómo lo comunicás. Muchas veces, pequeñas frases pueden dar una impresión equivocada, incluso si no era tu intención. La buena noticia es que, con algunos ajustes, podés mostrar una actitud mucho más profesional y segura. A continuación, algunos ejemplos claros: “No tengo debilidades.” “A veces tiendo a ser perfeccionista, pero estoy trabajando en priorizar mejor y enfocarme en lo más importante.” “No tengo un plan B.” “Estoy muy interesado en esta posición porque encaja perfectamente con mis objetivos, aunque también estoy abierto a seguir desarrollándome dentro de la empresa.” “No lo sé.”
En este lugar podes encontrar las ultimas actualizaciones de mis paginas personales y ultimos trabajos .