30 de octubre de 2009

El símbolo perdido

Salió a la venta el último libro de Dan Brown en Castellano
Después podrán discutirse argumentos a favor o en contra. Vendrán -o no- las críticas despiadadas. Pero por ahora los números son inapelables: el último libro de Dan Brown, "El símbolo perdido", salió a la venta el 15 de septiembre en Estados Unidos con una tirada inicial de 5 millones de libros y agotó la preventa en Amazon.com en horas. Esta mañana, las librerías argentinas amanecieron con sus estantes abarrotados de ejemplares que prometen desaparecer al mismo ritmo que en Internet.

El lanzamiento de la nueva novela del autor de "El código Da Vinci" se produce en simultáneo para toda Latinoamérica y España. Los lectores de Brown en Argentina tendrán una disponibilidad 100 mil ejemplares, la mayor tirada para un lanzamiento editorial de los últimos años.


"El código Da Vinci" fue un éxito de ventas a nivel mundial: se vendieron 81 millones de ejemplares y fue traducido a 51 idiomas. La larga marcha del profesor y experto en simbología Robert Langdon por las calles e iglesias de París y Londres, acompañado por Sophie, portadora de un secreto que podría cambiar el curso de la Historia, disparó las ventas.

En "El símbolo perdido", Brown vuelve a echar mano de su protagonista estrella: el mismo Langdon que también supo llenar las páginas de la novela anterior de Brown, "Ángeles y demonios", aunque ésta "apenas" llegó a vender 39 millones de ejemplares tras reeditada después de "El Código..." . El éxito fue tan grande que kas dos novelas fueron llevadas al cine, protagonizadas por el actor Tom Hanks.

El argumento del último libro estuvo guardado bajo siete llaves. Sólo se sabía que la acción transcurría en sólo 24 horas y que los escenarios estaban plagados de cámaras ocultas, túneles y templos de la ciudad de Washington. Y que la primera frase de la novela es "El secreto es cómo morir".

Pero con el libro lanzado en septiembre en inglés, el secreto se esfumó. Brown vuelve con una aventura contrarreloj que deja sin aliento, aunque esta vez no toque temas tan controvertidos como el presunto matrimonio entre Jesús y María Magdalena, como en "El Código....".

Atraído al Capitolio con una excusa, Langdon hace allí un hallazgo macabro: la mano cortada de su amigo de muchos años y mentor Peter Solomon. Un dedo, tatuado de forma misteriosa, señala hacia un cuadro del primer presidente estadounidense y masón George Washington. Y Langdon deduce de inmediato que hay una relación misteriosa.

El científico tiene sólo 12 horas para descubrir la conspiración, pues el hombre que secuestró y mutiló a su amigo quiere su ayuda para descifrar el antiguo código secreto de los masones, que promete poder y transformación. De lo contrario causará "una catástrofe de la que el país no se recuperará".

De forma ya habitual, Langdon se ve arrastrado a un remolino cada vez mayor de aventuras y misterios: descifra acertijos, analiza cuadros, descubre viejas historias, a la vez que lucha con y contra el enorme aparato de la CIA. Por suerte, vuelve a contar a su lado con una atractiva y audaz mujer, Katherine, la hermana de su millonario mentor.

La novela sigue el patrón de los libros de Brown. También aparece el malvado repugnante y masoquista, que esta vez no es el monje albino Silar, sino un psicópata cubierto de tatuajes y castrado que se hace llamar Malakh, ángel en hebreo. "Soy una maravilla", afirma sobre sí mismo frente al espejo. "Si supieran de mi poder".

Pero pese a los elementos conocidos, un estilo desenfadado que a veces molesta y la introducción cada tanto de conocimiento enciclopédico, el libro consigue atrapar. Cuando Langdon se lanza con Katherine a la caza por el Capitolio, la biblioteca del Congreso, el jardín botánico y otras atracciones de Washington, no es posible dejar de leer.

Un dato curioso: mediante una digresión, el autor se disculpa apenas empezar de forma indirecta por la polémica que causó hace seis años con "El Código Da Vinci". "Mis conocidos han leído su libro sobre lo 'Sagrado Femenino' y la Iglesia", le dice una joven recepcionista a Langdon. "¡Sí que causó escándalo! ¿Le gusta revolver el avispero?". "Esa nunca fue mi intención", le responde Langdon, a todas luces en nombre de Brown.

1 comentario:

  1. me encantaron tanto el código como ángeles
    veremos que tal este
    buenísima la perlita del final
    beso

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